Tuesday, September 7, 2010

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Todos los regalos, todos

Escrito por Lu el 30 Noviembre 2009

La fábrica de stickers, una bicicletas, una muñeca con su cuna, Playdoh, una muñeca disfrazada de mariquita, un camión gigante, una pista de carreras, Playgos o Legos, una pelota cuadrada, un avión que vuela a control remoto, títeres, cuentas para hacer collares, pelota de trapo, etc, etc, etc. (parte de la lista de Ana y Ale)

De tener todo el dinero del mundo, le compraría a mis hijas todos los juguetes del mundo. Pero… ¿para qué? ¿por qué todos? ¿deben tener TODO lo que quieren (o nosotros queramos)?

by Blanca

by Blanca

Regalar, en navidad o cualquier época del año, podría ser una oportunidad para educar, para enseñarles a nuestros hijos la importancia de compartir, de buscar ese algo especial para alguien especial. Es también una oportunidad para enseñarles que no TODO lo que desean lo pueden tener (educar en el deseo) y,  para nosotros, aprender que darle todo a nuestros hijos, tal cual ellos lo quieren, no es recomendable. No sólo se pierde la magia de recibir “el regalo” sino que además se comienza con una especia de competencia de “yo tengo tal regalo, y tú no”, año a año quieren más y cuando no reciben lo que quieren pueden llegar a sentir una gran frustración que quizás no puedan, ni podamos, manejar. La frustración no es mala, hay enseñarle a nuestros hijos a convivir con ella y manejarla, tiene mucho que ver con el proceso de maduración y el “hacerse grande”. No recibir un regalo no causa traumas ni es perjudicial como sí podría serlo regalar en exceso sin mostrar límites.

Cada uno decide qué comprar, qué regalar, lo que aquí intento es que reflexionemos acerca de algo que parece ser un patrón de pensamiento en muchos padres: “Para mis hijos todo lo que me pidan, todo lo que yo no tuve”, un patrón que –en el caso de los regalos- no es nada saludable.

Hablamos,

Lu