Escrito por Lu el 8 Julio 2009
Una noche cualquiera, a la hora de dormir:
Yo: Ani, ya son las 9, a domir.
Anacé: Un ratito
10 minutos después…
Yo: Ani, ya son las 9:10. Acuéstate por favor
Anacé: Un ratito…
Yo: Ana.
Anacé: Un ratito nada más… ¿Me acuestan? (a su papá y a mi)
Aldo: Acuéstate, yo voy a darte un besito.
Anacé: Pero acuéstame.
Aldo: Cámbiate, entra a tu cama y yo voy cuando ya estés acostada.
Anacé: Ay, ya! (Con volteada de ojos)
Unos minutos después…
Anacé: Papá ya estoy acostadaaaaaaaaaaaa!!!!
Aldo: Hijita no grites, tu hermana está durmiendo.
Anacé: Pero tú me dijiste que te avise.
Aldo: SÃ, pero no que grites
Anacé: Entonces cómo te aviso (poniendo cara de “obvio, no?”)
Aldo: Ya, duérmete por favor. (Apagando la luz de su cuarto)
Anacé: NO APAGUES LA LUZ!
Aldo: Debes dormir ya, Ana.
Anacé: No, voy a leer un rato.
Aldo: Ya no es hora para leer. Mañana te va a costar levantarte, tú lo sabes.
Anacé: Sólo quiero leeeeer.
Aldo: Sólo unos minutos y vuelvo para apagar la luz.
Anacé: Ya. Gracias.
10 minutos después… Aparece un rayo que cruza la sala.
Yo: Ana se levantó. Ana qué pasó?
Anacé: Nada, quiero ir al baño.
5 minutos después.
Anacé: Mami, has visto mis perlitas para hacer collares?
Yo: No Ana, no he visto nada. No es momento para buscar las perlitas, acuéstate por favor.
Anacé: Ay, yaaaa. Sólo pregunto.
Yo: Acuéstate y apaga la luz por favor.
Anacé: No, la luz no, estoy leyendo.
Aldo: Te dije sólo unos minutos, es hora de apagar la luz ya.
Anacé: Pero no he terminado de leer… OKeyyyyy, ahorita la apago. Me acuestan? (con un sonrisota en la cara)
Yo: Nooooooo!
Aldo: Vamos Ana.
Empezamos 9pm, todas las noches, terminamos 9:45 (en dÃas buenos)
¿Hasta cuándo durará esto?
Ahora, cuando le preguntamos a Ale cómo se llama, ella dice muy claro: ¡ANA!
Hablamos,
Lu
Escrito por Lu el 25 Marzo 2009
Desde hace casi dos semanas que en casa no sabemos lo que es dormir por lo menos 6 horas sin interrupciones. Hemos triplicado nuestro consumo de cafeina, que ya era alto. Manejamos con un ojo abierto y uno cerrado, nos vamos a trabajar con zapatos distintos en cada pie, yo ya no me maquillo. Y Aldo parece el protagonista de Kung Fu Panda, por las tremendas ojeras.
A Alejandra le ha dado por no dormir, por hacerlo a la hora que le pega en gana, por llorar incanzablemente hasta generarnos una otitis severa. No quiere dormir en su cuna, quiere dormir con nosotros y con la teta en la boca. Si no está en nuestra cama lo que nos espera será llanto, patadas, moco, más llanto, gritos, y una terrible noche. Y peor aún, un terrible dÃa siguiente.
Desde que Ale llegó a la casa el único lugar en el que dormÃa era su cuna, la niña era un angelito a la hora de dormir. Pasaron los meses y ella seguÃa siendo la misma, hasta que se enfermó y la llevé a dormir a mi cama. Después de eso no hemos logrado que vuelva a quedarse dormida normalmente en su cuna, por lo menos no de forma constante.
A dormir se enseña, el hábito se forma, también se deforma. Lo que hicimos mal con Ale fue:
- Dejar que duerma en nuestra cama más de una noche.
- Dejar que duerma con la teta en la boca.
- No establecer una hora determinada para domir, sino dejar que lo haga cuando quiera.
- No establecer una rutina.
- Dormirla en brazos.
El pequeño mounstro, osea Ale, se ha aprovechado de que la adoramos y que no queremos que llore para hacer con nuestro sueño -y de paso el suyo- lo que le venga en gana. A pesar de estar conscientes de que esto es un problema, hemos respondido a este problema de una forma en la que ella no se afecte, dormimos al filo de nuestra cama porque la bebita va en el medio y se mueve como la niña de El Exorcista toda la noche y es mejor ni toparla para que no se despierte (¡PLOP!).
Entonces, lo que vamos a hacer es formar el hábito nuevamente. Sà se puede, aún es una bebé y es más fácil hacerlo. Los pasos a seguir serán:
- Crear una rutina a la hora de dormir, para un bebé la repetición es igual a seguridad.
- No dormirla en brazos, ponerla en su cuna cuando aún esté despierta y si llora no levantarla. Darle caricias en su barriga, en su espalda.
- Darle el último alimento de la noche un poco antes de acostarla. No dejar que vaya con el biberón a la cuna, ya que esto le puede ocasionar caries.
- Ponerla en la cama antes de que esté profundamente dormida. Esto le enseñará a dormirse por sà sola. Más información aquÃ.
Además que nuestro sueño ahora depende del sueño de Ale, nuestra vida como pareja también se ve afectada. Queremos ver una pelÃcula o simplemente conversar y no podemos porque “no se puede hacer bulla”. Pero nos hemos dejado llevar, sabemos que eso está mal y retomaremos aquello que hacÃamos antes, PLANIFICAR salidas con anticipación, sólo los dos, seguir tal cual la formación del hábito de dormir en Ale y buscar la paz sin malcriar a nuestras hijas.
Espero que esta noche podamos dormir, espero que las bolsas que Aldo y yo tenemos en la ojos se vayan y dejemos de parecer pandas. Lo único que quisiera es dormir por lo menos 6 horas seguidas. Si nuestro plan no funciona, ofreceremos en venta a la enana en cuestión
Hablamos,
Lu
PD: Gratamente he descubierto una web dirigida por un gran profesional, psicólogo, que trata temas que a todos nos interesa desde una óptica siempre interesante y reflexiva. Se llama “Espacio de crianza“, del psicólogo peruano Roberto Lerner.