Niña rabietuda
Escrito por Lu el 27 Abril 2009
Alejandra es una artista. Pinta y dibuja sobre todo tipo de lienzos (paredes, pisos, fundas de sillones, refrigeradora, hojas de papel, entre otros). Disfruta con sus plumones dándole más color a la casa pero… ¡momentito!, ni se les ocurra quitarle los plumones.
Después de haber hecho arte rupestre sobre las fundas del sillón que me regaló mi madre, y me doy cuenta, le pido que por favor me entregue el plumón y deje de hacer eso. Ella dice: ¡NO!, además hace el movimiento respectivo con dedito y cabeza, y sigue: NO, NO, NO. Entonces me acerco para quitarle el plumón y la muchacha pone primera, pisa el acelerador y vuela junto con su botÃn. Yo voy detrás, detrás hasta que la alcanzo y pido, por última vez, el plumón. Ella dice: NO… Entonces agarro el plumón, ella no lo suelta, yo no lo suelto y se vuelve loca. Empieza el: “NOOOOOOO”, con llanto, una pequeña pataleta y un tremendo puchero. 5 segundos después encontró algo más con que seguir pintando.

Ale aún no hace rabietas, sólo se molesta o se frustra algunos segundos y juega, juega muchÃsimo. Las rabietas en los niños -desde que tienen un año- son normales, mucho más si aún no han aprendido a hablar, es la expresión de su ira, frustración, decepción o tristeza. Los niños se frustran porque algo no les sale, se molestan porque tienen hambre y no son atendidos, o porque solicitan atención y no se la damos. Acumulan todo eso y ante algún estÃmulo, explotan en llanto, gritos, se tiran al piso, algunos hasta se desmayan o se ponen azules porque aguantan la respiración.
Es bastante probable que cuando los niños aprendan a hablar, las rabietas disminuyan, porque a través de las palabras podrán expresar aquello que los inquieta. Una técnica para manejarlas es “la extinción”. Muchos creen que consisten en ignorar al niño, pero no es asÃ. Consiste en neutralizar la conducta de rabieta. Mientras dura la rabieta nos mantenemos en silencio con nuestros hijos hasta que esta pase. Si es posible, continuamos con el resto de interacciones excepto todo lo relacionado con la rabieta. Apenas se pueda (apenas se recupera algo de control) seguimos con la dinámica normal. Esto requiere mucha paciencia y algo de tiempo. Si esto ocurre fuera de casa, en un centro comercial por ejemplo, lo mejor será cargar al niño con firmeza, y llevarlo a un lugar tranquilo hasta que esté calmado. Es necesario que analizemos opciones sobre qué fue lo que pasó antes, mucho antes de cualquier rabieta: ¿Les estamos prestando atención cuando la requieren?, ¿tendrán frio?, ¿hambre?, ¿se sentirá enfermo?, etc, y no determinar automáticamente que tenemos un niño “incorregible”.
Es importante tener reglas básicas y pocas. Es importante, también, utilizar menos el NO. Si Ale dice “NO” tantas veces, es porque en casa se lo decimos constantemente: No toques, no vayas, no comas eso, no pintes ahÃ, etc, etc. Debemos tratar de cambiar el NO, por respuestas alternativas como: “Qué tal si pintas aquÔ, “esto es más rico para comer”, “vamos mejor por aquÔ, entre otros. Vamos a cambiar nuestra forma de comunicarnos.
El manejar las rabietas adecuadamente es muy importante porque si no lo hacemos puede que los niños no modelen sus interacciones de manera adecuada y, al final, lleguen a la conclusión que sólo gritando y llorando serán atendidos y tomados en cuenta. Esa será la forma de comunicación que utilizarán, empezarán a conocer sus lÃmites y los nuestros. Y creánme, ellos los manejarán.
Hablamos,
Lu
PD: Sorteo, sorteo. ¡Gana!






































