Una nueva entrevista. Ale habla a través de uno de sus perritos que, en este caso, hace de celular según la gran imaginación de esta pequeñita. Óiganla, todo lo cambia, todas las palabras las traduce en “su propio idioma”:
Lo que dice, lo dice muy claro, es un hecho. Cambias las palabras, no dice carro, ni leche, ni perro. Utiliza los gestos, hace muchos gestos, es como una pequeña Jim Carrey. Entiende lo que se le dice y hace lo que se le pide (cuando no lo hace no es porque no lo entienda sino porque no se le da la gana de hacerlo :S ).
Pero a los dos años ¿cómo debería ser el desarrollo del lenguaje y el habla en los niños?
Ya antes habíamos identificado las etapas desde durante el primer año (post de enlace), ahora vayamos desde los 18 meses:
Entre los 18 y los 24 meses: (link de enlace)
• El vocabulario debe ser de aproximadamente 20 palabras hacía los 18 meses. Y a los 2 años será de 50 o más.
• A los 2 años deben poder combinar dos palabras, utilizando ya algunos verbos. Dirá, por lo tanto, cosas del tipo de: “bebé llora”, “este dame”, “ya está”…
• Es capaz de obedecer órdenes en dos pasos, como por ejemplo “pon el vaso en la mesa y coge el cuento”
Entre los 2 y los 3 años (edad de explosión del lenguaje hablado)
• Puede ya hacer frases de tres o más palabras y el vocabulario se incrementa notablemente.
• Comienza a identificar los colores y palabras auxiliares de carácter descriptivo como adjetivos y preposiciones; también comienza a conocer y entender los opuestos (debajo / encima, pequeño / grande, poner / quitar, etc.)
Si el desarrollo de tu niño no va aún por lo que aquí he mencionado, no te alarmes, observa con mayor detalle y luego consulta con tu pediatra.
Algunas recomendaciones para estimularlos:
-Es necesario que exista un entorno emocional estable. Cuando un bebé llora es porque algo necesita con urgencia, cuando balbucea/parlotea “aguuu, gaga” es porque está contento. Los niños más grandes expresan su bienestar mediante el lenguaje. Entonces, podemos inferir que, para aprender a hablar se necesita cierto grado de felicidad.
-No porque estimulemos y estimulemos a nuestros hijos para que hablen lo harán de inmediato. Deben alcanzar suficiente madurez y “quemar” etapas anteriores. No hacerles caso hasta que “hablen correctamente” no es una buena forma de estimularlos, pero muchas veces lo hacemos: “¿Cómo se dice? CARRRRO, CARRRRO, CARRRRO, REPITE CARRRO”. No importa cuántas veces lo hagamos, no hablarán más, ni mejor.
-Es necesario que les hablemos, que leamos con ellos y para ellos. Cualquier tema es útil. Por ejemplo: “Es hora de comer, ¿qué comeremos hoy? ¡Lentejas! Qué rico, no?” Podemos hablarles de lo que sea, explicarles las cosas: “Mira como va la pelota, si la pateas se va más lejos”. Es importante no exagerar tampoco, hay que darles tiempo para que procesen lo que oyen y puedan plantear una respuesta.
-Es importante no repetir la forma como ellos hablan, no reforzar su “idioma”: “¿Mamos en el titi, memé?, ¿Quén es el memé de mamá, quén es, quén es?. A veces, una no puede y terminamos celebrando la forma de hablar de nuestros retoños. Hacerlo no está mal, hacerlo de forma constante sí.
-No hay que corregirlos de forma drástica, lo mejor es decir de forma apropiada lo que ellos trataron de decir antes: “Mamá tete”, “¿Quieres tu leche?”.
-También es importante respetar los tiempos y estados de ánimos de nuestros hijos. Nosotros mismos tenemos momentos en los que no queremos hablar, ellos también.
Cada niño, y ténganlo siempre presente, tiene su propio ritmo. A veces me preocupo porque escucho niños de la edad de Ale que dicen más palabras y más claramente que ella, esto es natural. Sólo no dejemos que la angustia y el temor nos invadan, es ahí cuando comienzan los problemas.
Observemos profundamente y de forma constante, esto no significa estar como lupa encima de nuestros hijos.
¿A sus hijos cómo les va?
Hablamos,
Lu
Una nueva entrevista a Ale. Esta vez más grande, más hábil, más engreída. Óiganla, todo lo cambia, todas las palabras las traduce en “su propio idioma”:
Lo que dice, lo dice muy claro, es un hecho. Cambias las palabras, no dice carro, ni leche, ni perro. Utiliza los gestos, hace muchos gestos, es como una pequeña Jim Carrey. Entiende lo que se le dice y hace lo que se le pide (cuando no lo hace no es porque no lo entienda sino porque no se le da la gana de hacerlo :S ).
Pero a los dos años ¿cómo debería ser el desarrollo del lenguaje y el habla en los niños? Yaanteshabíamos identificado las etapas desde durante el primer año, ahora vayamos desde los más adelante:
El vocabulario debe ser de aproximadamente 20 palabras hacía los 18 meses. Y a los 2 años será de 50 o más.
A los 2 años deben poder combinar dos palabras, utilizando ya algunos verbos. Dirá, por lo tanto, cosas del tipo de: “bebé llora”, “este dame”, “ya está”…
Es capaz de obedecer órdenes en dos pasos, como por ejemplo “pon el vaso en la mesa y coge el cuento”
Entre los 2 y los 3 años (edad de explosión del lenguaje hablado)
Puede ya hacer frases de tres o más palabras y el vocabulario se incrementa notablemente.
Comienza a identificar los colores y palabras auxiliares de carácter descriptivo como adjetivos y preposiciones; también comienza a conocer y entender los opuestos (debajo / encima, pequeño / grande, poner / quitar, etc.)
Si el desarrollo de tu niño no va aún por lo que aquí he mencionado, no te alarmes, observa con mayor detalle y luego consulta con tu pediatra.
Algunas recomendaciones para estimularlos:
Es necesario que exista un entorno emocional estable. Cuando un bebé llora es porque algo necesita con urgencia, cuando balbucea/parlotea “aguuu, gaga” es porque está contento. Los niños más grandes expresan su bienestar mediante el lenguaje. Entonces, podemos inferir que, para aprender a hablar se necesita cierto grado de felicidad.
No porque estimulemos y estimulemos a nuestros hijos para que hablen lo harán de inmediato. Deben alcanzar suficiente madurez y “quemar” etapas anteriores. Hacer como que nos les prestamos atención hasta que “hablen correctamente” no es una buena forma de estimularlos, pero muchas veces lo hacemos. La repetición, en esta forma, tampoco funciona: “¿Cómo se dice? CARRRRO, CARRRRO, CARRRRO, REPITE CARRRO”. No importa cuántas veces lo hagamos, no hablarán más, ni mejor.
Es necesario que les hablemos, que leamos con ellos y para ellos. Cualquier tema es útil. Por ejemplo: “Es hora de comer, ¿qué comeremos hoy? ¡Lentejas! Qué rico, no?” Podemos hablarles de lo que sea, explicarles las cosas: “Mira cómo va la pelota, si la pateas se va más lejos”. Es importante no exagerar tampoco, hay que darles tiempo para que procesen lo que oyen y puedan plantear una respuesta.
Es importante no repetir la forma como ellos hablan, no reforzar su “idioma”: “¿Mamos en el titi, memé?, ¿Quén es el memé de mamá, quén es, quén es?. A veces, una no puede y terminamos celebrando la forma de hablar de nuestros retoños. Hacerlo no está mal, hacerlo de forma constante sí.
No hay que corregirlos de forma drástica, lo mejor es decir de forma apropiada lo que ellos trataron de decir antes: “Mamá tete”, “¿Quieres tu leche?”.
También es importante respetar los tiempos y estados de ánimos de nuestros hijos. Nosotros mismos tenemos momentos en los que no queremos hablar, ellos también.
Cada niño, y ténganlo siempre presente, tiene su propio ritmo. A veces me preocupo porque escucho niños de la edad de Ale que dicen más palabras y más claramente que ella, esto es natural. Sólo no dejemos que la angustia y el temor nos invadan, es ahí cuando comienzan los problemas.
Observemos profundamente y de forma constante, esto no significa estar como lupa encima de nuestros hijos.
No recuerdo exactamente cómo Ana aprendió a leer. Prefiere las imágenes, es un hecho, y la fantasía. Lee libros de magia, libros acerca de manualidades, cuentos modernos, alguno que otro clásico y no deja de pedir un libro que explique cómo se construyen los puentes. Hasta hace un tiempo leía con su papá todas las noches, de a pocos iban avanzando obras interesantes, un día leía ella, otro día su papá.
Ale, lee desde el año (¡!), con el libro de cabeza, los ojos pegados en las hojas, haciendo como que lee en voz baja y veloz: “aaagurigurirtututaguatitimama”, pero lee. Su tía engreidora le ha regalado más de dos docenas de cuentos, buscando estimularla en ella el hábito de la lectura, y lo ha logrado.
by Natascha Rosenberg
Hay muchas formas divertidas de enseñar a nuestros hijos a leer. Sólo debemos comprender, primero, que todo es parte de un proceso, el hablar, leer, escribir, entre otros. Y, por lo tanto, toma tiempo y va a depender de las diferencias individuales de cada niño. Estimular no significa “enseñar a hacer todo más rápido, antes que los demás y llegar a genio”, no. Estimular es promover, ayudar, acompañar, es generar ambientes que favorezcan el aprendizaje.
Entonces, hay que estimular el interés por la lectura desde pequeños. Una forma es haciendo de la lectura una rutina familiar, lean el periódico junto a sus hijos, lean cuentos por la noche. Los niños repiten mucho de lo que ven, parte de su aprendizaje se da por modelado, por imitación. Entonces es importante que nos vean leer a nosotros, sus modelos. Otra forma es llenando la casa de libros, muchos no son costosos, hasta se venden de segunda mano (busquen libros adecuados para cada edad). Si hay un libro siempre cerca lo tomarán y ojearán.
Hablen mucho acerca de todo con sus hijos, acerca de lo que acaban de leer y pregunten qué opinan. Estimulen la curiosidad y expongan a los pequeños, y a los no tan pequeños, a la música, al teatro, al cine.
Considero que un regalo básico para los niños de cualquier edad son los libros, entonces… ¡regalemos libros! Miss Rosi, súper comprometida con la lectura y la música, obsequiará para el niño/a ganador/a del proyecto“Cumpleaños feliz”, sus cuentos autografiados, ¿no es lo máximo?
Hablamos,
Lu
PD: En elFondo de Cultura Económica encuentran cuentos geniales.
Busquen las conocidas “Ferias de Libros” que se presentan cada cierto tiempo en diferentes ciudades.
Cuando mi segundo hermano tenía 4 años -tengo 2 hermanos, uno de 21 y el otro de 14- jugaba a que la caja del nuevo televisor era su carro. No se movía a ningún lado, sólo estaba adentro. Desde ahí se escuchaba de todo, que si estaba en una carrera, que si no podía frenar, que si llevaba a pasear a mi mamá. Siempre tuvo los juguetes más lindos de este planeta -según yo- y casi nunca jugaba con ellos. Uno de sus juegos era lavar la radio porque estaba “susha”, jugar conmigo a que hacíamos una piñata usando una bolsa y poniendo nuestros juguetes dentro. Yo siempre ganaba porque era más grande y un poco abusiva En casa juguetes no faltaron, yo tenía a la “Barbie más hermosa del mundo”, lo juro, así decía en la caja. Ana y Ale han tenido más juguetes aún, pero ¿realmente han jugado con todos los juguetes que han tenido hasta hoy?
Ale prefiere jugar con el control remoto o con los celulares, le fascinan. Los utiliza como carros, los hace volar, habla con ellos (debe haber un poco de locura en esa niña también ), juega con las tapas de los DVD, tiene la caja de juguetes al lado, pero prefiera las benditas tapas. Se va hasta la cocina y se pone a jugar con las papas que están en el verdulero, sus manos terminan negras negras y ella feliz. Ahora se le ha dado por pintar, pinta pisos, paredes y todo lo que ve a su paso, incluídas manos y piernas. ¿Recuerdan ustedes con qué jugaban cuando eran pequeños? Siento que desarrollar la creatividad de nuestros hijos es mucho más sencillo y barato que comprar un tremendo juguete, dedicándoles tiempo para participar de sus juegos aportamos muchísimo, incentivando que jueguen con otros niños y socialicen hacemos algo importantísimo por su desarrollo.
Los juguetes son importantes en el juego, para el desarrollo de la imaginación, la creatividad, capacidad motora, emocional e intelectual. Es útil saber qué juguetes son los apropiados según la edad y las necesidades de nuestros hijos… pero lo que sucede a la hora de comprar, de estar en las tiendas, de ver una oferta, es que compramos todo lo que podemos. Porque queremos darles lo mejor a nuestros hijos y porque creemos que puede ser apropiado. Y luego vemos a nuestros enanos con su “Mordedor generación 3000″, o la “Súper sonaja” que toca desde Beethoven, Andrea Bocceli, hasta Daddy Yankee. Al final terminamos quitándoles las pilas por el estrés que genera el súper volúmen que tiene, pues, como el aparato es tan sofisticado, no sabemos dónde bajarle. Yo adoré a mi suegra el día que llegó a la casa con una sonaja normal, una muy parecida a la que tuve cuando era pequeña. Entonces, ¿qué estamos haciendo?
Según la edad y para estimular a nuestros bebés, los tipos de juguetes que deberían tener son*:
Del nacimiento a los 3 meses
Pelotas de colores.
Sonajas coloridas y sonoras.
Cintas de colores.
Móviles de colores y musicales.
Juguetes con música suave
De 3 a 6 meses
Juguetes para morder diferentes texturas como los mordedores para la dentición.
Sonajas de colores, sonoras, en materiales de plástico, tela o goma.
Juguetes con texturas diferentes.
Móviles que motiven al bebé a estirar sus brazos para tocarlos.
Juguetes que tengan espejos irrompibles.
De 6 a 9 meses
Juguetes que al ser accionados por algún botón o manija tengan algún efecto musical, visual o de sorpresa, como la aparición de un muñeco.
Juguetes con texturas diferentes.
Libros con texturas diferentes.
Juguetes para apilar piezas.
Juguetes para insertar piezas.
Juguetes para encajar piezas.
De 9 a 12 meses
Cubos para apilar.
Cuentas para ensartar.
Cuentas para introducir en orificios pequeños.
Argollas para ensartar.
Juguetes que se puedan jalar y/o empujar como carros, vagones, animales
De 12 a 18 meses A esta edad cualquier juguete podrá ser utilizado por nuestros hijos, la forma cómo lo usemos será la clave para desarrollar sus habilidades.
Personalmente, considero que a nuestros hijos no les debería faltar cubos para armar, pelotas, juguetes musicales, amigos y mucho tiempo para jugar. Aquí les dejo un material muy interesante acerca del Juego, Juguetes y discapacidad. Además una web hermosa con mucha información útil:Guía del Juguete.
Jueguen, enséñen a sus hijos con qué juguetes jugaban antes y cómo se divertían. Por ahora yo me voy a jugar: Juguemos en el bosque, mientras que el lobo está, lobo está. ¿Lobo que estás haciendo?…