Saturday, September 4, 2010

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El peso de encima

Escrito por Lu el 18 Noviembre 2009

Cuando quedé embarazada de Ale no me preocupé acerca del peso que ganaría, o si después de dar a luz quedaba con algunos kilos demás. Me dije a mí misma: “será como con Ana”. En mi primer embarazo no pasó nada con mi peso, durante nueve meses fui un globo andando y después de dar a luz fui un globo desinflado. Todo normal, todo igual, salvo una gigantesca delantera –temporal :( - de la que me sentiré absolutamente orgullosa toda la vida :P

by Maitena

by Maitena

Pero como la realidad le da a una en la cara, después que Ale nació yo no era un globo andando, sino un globazo. El primer mes igual, el segundo, el tercero, el cuarto aún parecía estar embarazada como comentan por aquí, recién al quinto mes empecé a bajar de peso. Cada embarazo es distinto, ¿no? Creo que haber subido un poco más de 16 kilos durante mi embarazo no ayudó en nada a que me recuperara rápidamente, tampoco ayudaron los lomos saltados de las 10 de la noche, los helados de chicha a cualquier hora, las tortas de chocolate y todo lo demás que comí aduciendo un manipulador: “es que la bebe está antojada”.

Según lo leído, si una mujer gana más de 16 kilos de peso y lleva una vida sedentaria durante el embarazo, le costará mucho más bajarlos que a una mujer que subió lo normal durante los nueve meses (menos de 16) y que llevó una vida activa. Dar de lactar ayuda a perder algunos kilos, a mí me pasó con Ana. Ella tenía lactancia materna exclusiva y yo era casi hueso y pellejo, bajé demasiado. También existe un tema genético y demás características particulares de cada mujer que harán que suba, que baje, o que mantenga su peso después del embarazo.

Lo cierto es que todo es consecuencia de algo que hicimos antes también. Si comemos en exceso, si no hacemos ejercicios, no tomamos líquidos, pues está demás que hagamos dieta  y esperemos estar como barbies en una semana. De la misma manera que subimos, podemos bajar de peso. Sólo no intentemos hacer ejercicios de rutinas fuertes después de dar a luz, hay que esperar un tiempo y tener presente cómo cuidarnos después del parto como dicen por aquí. Tampoco nos sometamos a dietas que nos “recomendaron”, lo mejor es consultar con nuestro médico y estar siempre informadas. Y, lo más importante, es que al ver a tu bebé sentirás que todo valió la pena.

A ustedes ¿cómo les fue con el tema, cómo les está yendo?

Hablamos,

Lu

Barbie mamacita

Escrito por Lu el 14 Abril 2009

by Jacqueline Chaumont

by Jacqueline Chaumont

Admitámoslo, quién no ha querido ser como la barbie mamá. Ha dado a luz (tantas veces como ha querido) y la panza le quedó planita, planita. No engordó un kilo, no le crecieron los brazos ni le salieron estrías. No se le hincharon los pies ni estuvo a punto de tener preeclampsia. Jamás se la cayó ninguno se sus rubios cabellos ni tuvo que tomar ácido fólico, que la haría sufrir de estreñimiento.

No pues, la barbie mamacita, de carne y hueso, no existe. Pero este mundo de consumo y de imagen, te exige que después de dar a luz estés como ella. Regia, sin ojeras de tantas sueño cortado, con la manicure francesa prolija, sin ninguna herida ocasionada por dar de lactar. Yo soy la Barbie hawaina, pero por el color broncea’o no más.

Cuánto tiempo le dedicamos a buscar  “vernos bien”, antes de “sentirnos bien”. Cuántas veces nos miramos en un espejo y cuántas veces nos cambiamos de ropa para ir a algún lado. Me incluyo entre las que varias veces quieren verse bien no más. Y ya me ven, todas las mañanas, destrozando el clóset. Odiando mi ropa, mis medidas, mi obsesión -estupidez- por comer y estar flaquita (siento que algún día lo lograré).  Lo cierto es que estoy en mi peso normal, aunque mi cintura no es la misma, mis caderas tampoco, pero qué querían, ya van dos hijas…

No hay excusas, no hay nada que un poco de ejercicio no ponga en su lugar, que acomode correctamente. Pero ¿qué se necesita entonces para “sentirse bien realmente”? El asumir responsablemente aquello que hacemos y entender que de alguna manera afectará en nuestro cuerpo, en nuestro entorno.

“¡Estoy gorda, nada me queda!”, digo yo.
“Haz ejercicios”, dice, sabiamente, mi marido.

Si como descontroladamente, engordaré. Si ando molesta todo el día, me arrugaré, me haré más vieja. Si me peleo con todo el mundo, mujer de pocos amigos seré.  Si mi marido y yo no nos damos un tiempo para estar solos solos, terminaremos agobiados. Si quieres que las cosas en tu vida sean distintas, pues has algo para que así sea.

Yo ya me cansé de buscar bajar de peso con la técnica del “por favor, por favor, Dios, hazme bajar de peso”. Hoy me pongo la vincha, las zapatillas y empiezo a buscar los cambios que deseo en mi vida.

Hablamos,

Lu

Psicoprofilaxis

Escrito por Lu el 1 Octubre 2007

El viernes fui a mi “primer entrenamiento” en embarazo, parto y ser madre. Durante mi primer embarazo no había asistido jamás a este curso, estaba pre-ocupada por otras cosas. Aqui la narración de todo lo que sucedió el último viernes:

- 8:15am recién salía de mi casa. El curso empezaba a esa hora. No me parece que deban empezar tan temprano, es decir, estamos embarazadas, queremos dormir!!!

- 8:35am, ya estaba en la clínica. Me llevaron -rodando- hacia el auditorio, en donde estaban unas 6 “panza mujeres” más. Todas nos mirábamos como niñas de 5 años en su primer día de escuela, todas tímidas, todas con ganas de hacer la pichi, todas rajando acerca de quién estará más gorda, quién tiene más estrías, más manchas en la cara, etc etc etc. ¿Cómo sé yo que estaban rajando? Por favor!!! entre mujeres no nos vamos a leer las manos (¿así era el dicho?)

- 9:05am todavía no empezaba la maldita charla-taller-curso-training, habían llegado un par de panzas más que aparentemente se conocían porque una le decía a la otra, Panza 1: ¿Sabes qué fue de Panza 3?, Panza 2: “Ya dio a luz, le hicieron cesáera”, Panza 1: “Mira, nos ganó” blablablablabla, entonces me sentí sola, alone in the dark, todas (LEE DETENIDAMENTE ESTA PARTE ALDO) estaban con sus esposos, novios, convivientes, madres, amigas y yo estaba SOLITAAAA!!! Sola entre tanta panza a punto de dar a luz, porque todas -excepto yo- estaban programadas para la semana siguiente. Yo era la “nena” del grupo.

- 9:25am aparece el doctor. Sentí que haber esperado tanto valía la pena. Interesantísima la charla. Además me dieron sánguches y harto juguito. Todo empezaba a ir mejor. Empecé a responder algunas preguntas -yo era la única que iba por un segundo embarazo- y de repente me convertí en el referente de todas. El doctor se fue y ya me veían a mi parada delante de todas -como cuando hacía mis talleres en la chamba- explicándoles el proceso del parto, resolviendo algunas dudas :P es que no puedo con mi genio.

- 11:00am me regalaron millones de cosas, fue lo máximo. Ahora tengo pañales, acietes, cremas para la escaldadura, shampoo, gotas para los gases. Sortearon un tanto más de cosas pero no me las gané. Chess!

- 12:00m si bien al principio quería irme (es que la tecnóloga, hablaba sólo de niños y madres muertas, todas queríamos matarla a ella), al final todo se puso muy entretenido. Hasta se me ocurrió una idea para mejorar los cursos de psicoprofilaxis, y es dándole clases a los hermanos mayores de los bebés por venir para que la transición del nuevo hermano sea un tanto más fácil.

En fin, panzas del mundo, vayan a sus clases de psicoprofilaxis, las van a preparar psíquica (enseñarte a manejar tus miedos y ansiedades, para lo cual existen distintas técnicas) y físicamente (se refiere a las técnicas de preparación del cuerpo para concentrar la energía en los sitios donde debe ejercerse presión o más concretamente, “aprender a pujar”). Esto último me gusta mucho porque vamos a hacer ejercicios con las mismas pelotas que usan para hacer pilates. Aldo dijo que me compraría una para saltar por todos los pisos de mi edificio :P junto con mi princesa, bueno con las dos princes.

Hablamos,

Lu