Thursday, September 9, 2010

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Duérmete niño, duérmete ya….

Escrito por Lu el 13 Octubre 2008

by tipika

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¿Tiene ojeras? ¿Tiene sueño durante el día? ¿Le cuesta concentrarse? ¿Ha empezado a comer sin parar (y a engordar)? ¿Anda en pijama a cualquier hora del día? ¿Se ha vuelto maniaco depresiva de buenas a primeras? ¿El hit del momento se ha vuelto: “duérmete niño, duérmete ya….”?  Entonces usted sufre la ya clásica etapa: “No quiero/puedo dormir mamá”.

Desde el día cero Alejandra duerme en su cuna, nunca dio mayores problemas a la hora de dormir. Entre su primera semana y el inicio del tercer mes de nacida se despertaba cada tres horas, tomaba su teta y a dormir nuevamente tres horas más. Después de los tres meses ya dormía desde las 9pm hasta las 6am, Aldo y yo nos sentíamos en la gloría, habíamos sido bendecidos con una niña bastante consciente y comprensiva.

A los 7 meses que se enfermó y estuvo muy desanimada y pasándola realmente mal empezó a dormir con nosotros, es que pobre niña mientras más rápido fuera atendida, mejor. Pero, como dice mi madre: “después de la enfermedad viene la maña”, Alejandra se ha olvidado de la comprensión y las buenas costumbres. Ahora no hay noche en la que no reclame dormir en nuestra cama, no hay noche en la que no llore como una loca porque está en su cuna. No puedo negar que me encanta dormir con Ale, estar las dos juntas, abrazadas es lo máximo, pero no todas las noches!. Es por todo esto que hoy les paso algunos datos para que eviten las malas noches, y para que eviten colgar del cuello a sus retoños y al fin dormir, todos, en paz.

Leyendo y releyendo encontré que mantener una rutina antes de dormir es lo mejor para los bebés, quizás bañarlos, darles masajes, luego la teta y enseguida a la cuna. Diferenciar el día de la noche, esto se logra con el juego de las luces por la noche, abriendo las cortinas por la mañana. Y lo más importante, es reconocer que los bebés no tienen el mismo ritmo de sueño que nosotros los adultos, que no existen instrucciones para hacerlos dormir (”apriete el botón apagar que se encuentra en la parte posterior de la cabeza de su hijo“) y que, de la misma forma que les enseñamos a comer y caminar, se les puede enseñar a dormir.

Pasos, tips y más los encontrarán por aquí, aquí, aquí también y por aqui. En este post voy a hacer una breve reflexión acerca del Método del Dr. Estivill y del Método de la Dra. Rosa Jové del que habla en su libro “Dormir sin lágrimas”. El Método Estivill es harto conocido por muchos padres, aunque quizás las consecuencias no se conozcan mucho. Dicho método consiste en dejar que los niños se duerman solos en su cuna, obviamente dejándolos llorar en la cuna con un sistema de tiempos, en los que estaremos yendo a verlos y tratar de calmarlos hasta que, solos, se duerman. El Método de la Dra. Rosa Jové consiste en ayudar al bebé a dormir de una manera natural, e incluso en la misma cama de los padres.

No recomiendo, ni practico uno de los métodos a raja tabla. Acerca del Método Estivill no me parece apropiado dejar que los niños lloren y lloren para que puedan dormir, esto más bien genera ansiedad tanto a padres como a niños. Es bueno que los bebés lloren, aprenden a brindarse calma, se limpian sus ojitos y aprender un par de lecciones más acerca de que las cosas no siempre resultan si lloran (pero esto lo entenderán aun cuando pasen el año y esto es), pero para dormir debe existir cierto clima de calma y tranquilidad. Tampoco estoy de acuerdo con el “colecho” que es el que invita a practicar la Dra. Jové, cada uno tiene su cama, cada uno tiene su espacio y todos deben descansar bien. El colecho genera vínculos muy fuertes entre madre e hijo, pero a través de la lactancia este vínculo también se genera, no hay necesidad de dormir con los bebés todo el tiempo. Cuando decidamos cambiar la dinámica y poner a los niños en sus propias camas el cambio puede ser muy traumático.

Creo que es importante tomar todos los aportes positivos que tienen ambos métodos, que sí que los tienen y aplicarlos a nuestros hijos asumiendo que todos son distintos (el primer hijo, el segundo, etc) y que sus hábitos de sueño los podemos formar y desarrollar, sin necesidad de pasar por eventos traumáticos y agotadores. Es inevitable establecer tiempos, como dice el Método Estivill, descubrir qué necesitan nuestros hijos, si están cansados o no, si están cómodos o no y en qué momento actuar y empezar a formar. Como plantea la Dra. Jové, debemos comprender que el niño dormirá sin interrupciones algún día, y que el papel de la lactancia en el éxito del sueño es vital,  «por la propia composición de la leche, y debido al relajante contacto con la madre y a la succión calmante». La alimentación materna no sólo favorece al niño, sino que beneficia a la madre, ya que hormonalmente le ayuda a coger el sueño con más facilidad.

Ayer cuando Ale no se dormía en su cuna, a pesar de estar limpia, cómoda y satisfecha de leche, Aldo y yo decidimos dejarla en la cuna hasta que se calmara y se durmiera. Lloró y lloró y lloró, y pasaron dos minutos y nos paramos al levantarla y tratar de calmarla. Se calmó y la volvimos a la cuna, nuevamente lloró y lloró. Al final la llevamos a la cama, le di la teta nuevamente y se durmió. Esperé unos minutos y la llevé a su cuna, Ale durmió desde las 10pm hasta las 7am de hoy. Nadie más sufrió.

Hablamos,

Lu