Thursday, September 9, 2010

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¿Por qué algunos niños no comen?

Escrito por Lu el 16 Diciembre 2009

Ale sólo come con Tere (su nana), se demora en comer y hay cosas que definitivamente no le gustan. Ana, desde que cumplió un año comía todo y sola. Desde de los 5 años hasta los 7, yo no comía nada de nada. ¿Por qué hay algunos niños a quienes les cuesta, más que a otros, comer?

Los motivos puedes ser distintos para cada niño. Existen condiciones psicológicas como los celos generados por el nuevo hermanito, angustia, empezar la guardería, entre otros. O puede deberse a condiciones orgánicas como una gripe, enfermedades digestivas, entre otros. También podemos decir que uno de los condicionantes de la inapentencia puede ser la personalidad, tal como lo dice el Dr. Julián Lirio Casero: “Así podemos observar cómo los niños más inteligentes o aquellos “movidos” a los que los médicos llamamos hiperkinéticos tienden a comer poco. En unos y en otros porque el hecho mismo de la comida representa una pérdida de tiempo, un período durante el cual no pueden disfrutar de su insaciable actividad exploradora del medio; bien por su afán de aprendizaje en el primero de los casos; bien por su incapacidad manifiesta para concentrarse en una tarea, siquiera unos minutos, en el segundo supuesto”.

Es necesario tener en cuenta también que durante los primeros meses de vida los niños duplican su peso de nacimiento y luego, al año, lo triplican, pero luego el aumento ya no va a ser tan drástico. Es decir, su ritmo de crecimiento se hace más lento, tal como lo indica el Dr. Julián Lirio Casero en su libro “Niños…¡A comer!”.

El momento mismo de comer es básico ya que la forma cómo se desarrolle puede generar rechazo o no a las comida. Comer no puede ser una obligación, no puede generar recuerdos desagradables porque luego terminarán aborreciendo la comida. Por ejemplo, ¿cuáles son las comidas que más les gustan a muchos niños? Las que contienen dulce o las grasas, cierto? Y es que además de tener sabores agradables al paladar, solemos ofrecerles a nuestros hijos una porción de torta, una hamburguesa o una pizza durante un cumpleaños, una salida en familia o cualquier celebración y el ambiente es de placer, disfrute y tranquilidad. Entonces comen sin mayores problemas porque el ambiente facilita, de alguna manera, que esto suceda. Es importante saber que el gusto por los sabores dulces y las sustancias grasas es innato en la especie humana, venimos “programados” para que nos gusten las golosinas.

Después de descartar alguna enfermedad en nuestros hijos que genere la falta de apetito, hay que establecer una estrategia para que comer no sea más un martirio para nadie. Podríamos, por ejemplo, “estimular el apetito” haciendo la comida más vistosa, es decir, más agradable a la vista. Podemos usar platos, vasos y cubiertos de sus personajes favoritos y si ya están grandecitos podemos promover el que empiecen a comer solos. Les damos, en un plato pequeño, unas cuantas cucharadas de la comida y dejamos que vayan haciendo de esta actividad una que pronto desarrollarán solos. Claro está que terminarán con mucha comida en el piso, pero es parte del aprendizaje así que a tener mucha paciencia.

Algo más para estimular el apetito es estableciendo horas para comer, no comer entre comidas platos que harán que a la hora de almuerzo ya no quieran nada. Estimular que los niños hagan ejercicios resulta útil también y, algo muy importante, es que son ellos los que regulan la cantidad de comida que comerán, no podemos obligarlos a comer más de lo que necesitan.

Para este tema hay mucho más de qué hablar, pero lo dejaré para otro post.

¿Cómo les va a ustedes? ¿Es un campo de batalla la hora de la comida?

Hablamos,

Lu

Fuente: Libro “Niños…¡A comer!”, Dr. Julián Lirio Casero.