No soy de aqui ni soy de allá
Escrito por Lu el 2 Septiembre 2008
Me gusta andar pero no sigo el camino pues lo seguro ya no tiene misterio…
de tanto andar conmigo, me gusta lo que me pasa…
¿Qué hace que la gente “sienta” la necesidad de mantenerse en un lugar, en una casa, en un pais? Cerca de la familia, con la familia. Salir, pero regresar. Irte, pero volver. A tu lugar y a tu tiempo.
Ya no siento esa necesidad. Puedo ir y venir, quedarme y no volver más. Vivà 24 años en un mismo lugar, estudié 11 años en el mismo colegio. Creà lo mismo casi todo mi vida. Ya no siento esa necesidad. Me he mudado ya 3 tres veces, la semana que viene será la 4ta. He cambiado de trabajo varias veces, ya no compro en los mismos lugares, a veces no camino los mismos caminos.
Siempre vuelvo a casa de mi mamá en invierno, como dice la canción, siempre vuelvo a los brazos de mi papá y él aun no sabe abrazar. Agradezco no ser de ningún lugar, haber desaparecido todo lo que ata, lo que me hacÃa sentir como una ostra. Puedo mudarme una y otra vez y emocionarme por el nuevo lugar, y buscar las nuevas panaderÃas donde comprar el pan caliente para el desayuno del domingo o el lonche de todos los dÃas. Buscar librerÃas donde comprar papeles de colores. Ahora dónde colgaré los cuadros de Ana, y la pc de Aldo para qué lugar, y nosotros dónde estaremos mañana.
Uso la misma cafetera pero qué distinto sabe el café, según el lugar, el humor, la gente que lo toma conmigo. Anacecilia es la perfecta desarraigada, de todo, aunque sé que volverá en invierno a verme. Alejandra, no lo sé, ojalá que tampoco sea de aqui ni de allá. ¿Aldo? Él jamás fue de ningún lugar, cada tres años su mamá cargaba con él y sus tres hermanos a buscar un mejor lugar, pero siempre está en todos lados. Siempre está buscando su árbol, el hijo y el libro ya los tiene.
Nos vamos de esta casa, nos vamos en una semana. Hay que levantar la carpa e irnos a otro lado con el show. Aun no hemos guardado nada, la verdad es que quiero venderlo todo y tener la nueva casa vacÃa e ir llenándola poco a poco, de nuevo.
Empezamos de nuevo, otra vez. Con una invitada más, con Ale. Con Fito, la mascota que tan distante ha estado estos últimos meses, con más deudas y más trabajo. Con más esperanzas que antes, con más que cajas que cerrar, con más gente en quien confiar. Qué genial es que mis hijas estén rodeadas de gente que realmente las quiere y vela por ellas. Qué genial es no estar solos.
Alejandra cumplió 7 meses, tiene 2 dientes y va rodando por el mundo (la casa). Ana tiene un premolar menos, un niña a quien enfrentar en el colegio y un castigo que aguantar durante una semana. Aldo, hecho un sol. Yo, aqui, escribiendo.
Les dejo un update de fotos, una canción para escuchar a todo volúmen y un fuerte abrazo a todas mis blogger amigas, hoy las extraño a todas.
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Mi pequeña saltamontes, castigada.

Con mucho frio y harto humor.

¿Acaso no están para comérselos?

Red and happy
Hablamos,
Lu






































