Saturday, September 4, 2010

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No soy de aqui ni soy de allá

Escrito por Lu el 2 Septiembre 2008

Me gusta andar pero no sigo el camino pues lo seguro ya no tiene misterio…
de tanto andar conmigo, me gusta lo que me pasa…

¿Qué hace que la gente “sienta” la necesidad de mantenerse en un lugar, en una casa, en un pais? Cerca de la familia, con la familia. Salir, pero regresar. Irte, pero volver. A tu lugar y a tu tiempo.

Ya no siento esa necesidad. Puedo ir y venir, quedarme y no volver más. Viví 24 años en un mismo lugar, estudié 11 años en el mismo colegio. Creí lo mismo casi todo mi vida. Ya no siento esa necesidad. Me he mudado ya 3 tres veces, la semana que viene será la 4ta. He cambiado de trabajo varias veces, ya no compro en los mismos lugares, a veces no camino los mismos caminos.

Siempre vuelvo a casa de mi mamá en invierno, como dice la canción, siempre vuelvo a los brazos de mi papá y él aun no sabe abrazar. Agradezco no ser de ningún lugar, haber desaparecido todo lo que ata, lo que me hacía sentir como una ostra. Puedo mudarme una y otra vez y emocionarme por el nuevo lugar, y buscar las nuevas panaderías donde comprar el pan caliente para el desayuno del domingo o el lonche de todos los días. Buscar librerías donde comprar papeles de colores. Ahora dónde colgaré los cuadros de Ana, y la pc de Aldo para qué lugar, y nosotros dónde estaremos mañana.

Uso la misma cafetera pero qué distinto sabe el café, según el lugar, el humor, la gente que lo toma conmigo. Anacecilia es la perfecta desarraigada, de todo, aunque sé que volverá en invierno a verme. Alejandra, no lo sé, ojalá que tampoco sea de aqui ni de allá.  ¿Aldo? Él jamás fue de ningún lugar, cada tres años su mamá cargaba con él y sus tres hermanos a buscar un mejor lugar, pero siempre está en todos lados. Siempre está buscando su árbol, el hijo y el libro ya los tiene.

Nos vamos de esta casa, nos vamos en una semana. Hay que levantar la carpa e irnos a otro lado con el show. Aun no hemos guardado nada, la verdad es que quiero venderlo todo y tener la nueva casa vacía e ir llenándola poco a poco, de nuevo.

Empezamos de nuevo, otra vez. Con una invitada más, con Ale. Con Fito, la mascota que tan distante ha estado estos últimos meses, con más deudas y más trabajo. Con más esperanzas que antes, con más que cajas que cerrar, con más gente en quien confiar. Qué genial es que mis hijas estén rodeadas de gente que realmente las quiere y vela por ellas. Qué genial es no estar solos.

Alejandra cumplió 7 meses, tiene 2 dientes y va rodando por el mundo (la casa). Ana tiene un premolar menos, un niña a quien enfrentar en el colegio y un castigo que aguantar durante una semana. Aldo, hecho un sol. Yo, aqui, escribiendo.

Les dejo un update de fotos, una canción para escuchar a todo volúmen y un fuerte abrazo a todas mis blogger amigas, hoy las extraño a todas.

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Mi pequeña saltamontes, castigada.

Mi pequeña saltamontes, castigada.

Con mucho frio y harto humor.

Con mucho frio y harto humor.

¿Acaso no están para comérselos?

¿Acaso no están para comérselos?

Red and happy

Red and happy

Hablamos,

Lu

Ana Cecilia, una pequeña princesa

Escrito por Lu el 17 Octubre 2007

Ana no duerme, espera el día
sola en su cuarto.
Ana quiere jugar sobre la alfombra,
toca su sombra, cuenta las luces,
mira la gran ciudad.
Ana no duerme juega con hadas
tal vez mañana
despierte sobre el mar, el mar,
sobre el mar, el mar.
Ana de noche hoy es un hada
canta palabras
canta y se torna en luz…

Ana no duerme
Almendra. Luis Alberto Spinetta

Hace 8 años, una pequeña que llegaría a ser reina , apareció en mi vida, en la vida de varias personas para, simplemente iluminarla. Era tan chiquita que tenía miedo de cambiarla y romperla cual muñequita de papel. Pero ella me miro y me enseñó cómo hacerlo, me enseñó todo. Aun no aprendo, pero ella sigue ahi enseñándome a ser madre, es una aplicada maestra.

Desde pequeña fue muy aventurera, sin miedo, la recuerdo parándose sobre la cama, al filo, de espaldas y plum se tiraba hacia atrás. Una y otra vez, tantas veces pudiera, hasta que decía: “me luele la cabesha”. Recuerdo las mil veces que se caía y tropezaba con todo, era graciosímo verla no mirar las paredes y darse contra ellas, ella se paraba y seguía. Le pienaba y peinaba sus cuatro cabellos, le hacía algo lindo y al segundo ya estaba despeinada nuevamente. Siempre ha usado jeans y zapatillas, es súper cómoda, siempre el cabello suelto despeinado.

La persona más especial para ella, y para mi, le llenó la caja de juguetes con pinturas y papeles de colores, no dejo de pintar nunca más. Tenemos tantos dibujos como para empapelar una casa completa, dibujos hechos con crayolas, colores, témperas. Tiene una pared con sus lienzos.

Le tiene terror a los perros, salvo a uno, a su Fito. Él la ayudó a superar su miedo y hacerla jugar tanto como podían.

La princesa ha crecido, quiere ponerse brillo labial, pasa tiempo sola en su cuarto, cantando quiero ser feliz, mi pequeña se hace grande tanto como mis temores.

¿Qué va a ser de ti lejos de casa?, Nena ¿que va a ser de ti?. Es un niña fuerte, amorosa, madura, una niña y en unos años ya no podré protegerla, ella hará su vida y yo aun seguiré temiendo romperla al cambiarla, y aun recordaré que fue ella quien me enseñó a ser madre, mi pequeña, la nena. La imagino tal y como es ahora, hermosa, brillante, demente, práctica, más segura, más libre. Todo pasa tan rápido. No disfruté de mi embarazo cuando ella venía por mil razones, casi no recuerdo los detalles. Sólo a ella, su mirada, su mirada diciendo: “yo te voy a enseñar, no tengas miedo”.

Te adoro, y todas las mañanas seguiré yendo a despertarte, a destaparte todas las veces que te tapes para que vayas al colegio. Seguiré gritando que te apures al tomar la leche, creando nuevas cosas para mandarte en la lonchera. Te jalaré los pelos al peinarte para que te peines tu sola. Seguiré torturándote con mis bromas pesadas y cuando tengamos un ducha más grande nos seguiremos bañando juntas.

Mi hijas serán mujeres fuertes, decididas y principalmente libres.

Lu