Saturday, September 4, 2010

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El destete

Posted by Lu on 6 Febrero 2010

No importa cuándo ni cómo. Lo fundamental es que el fin de una experiencia
única como la lactancia suceda del modo más natural posible.
Laura Gutman

El destete es la sustitución gradual de la leche materna por otros tipos de alimentos, hasta que estos se conviertan en la alimentación exclusiva del niño.

Ana dejó de lactar al cumplir el año de edad y en realidad fue un milagro que hayamos durado tanto en esa labor. Yo no estaba en casa mucho tiempo, tuve mastitis que disminuyó la cantidad de leche significativamente, entre otras razones que hacían muy difícil todo. Ale lactó hasta el año también, pero esta fue decisión sólo suya, simplemente ya no quería más. Yo tenía mucha leche aún, muchas ganas de dar de lactar, pero ella ya lo había decidido, ya no más.

Cuando somos madres, muchas de nosotras, estamos -consciente o inconscientemente- tan desesperadas por hacer lo correcto, por no equivocarnos con nuestros hijos que empezamos a buscar los mejores libros, las mejores prácticas y olvidamos buscar dentro de nosotras mismas y seguir nuestro instinto. Sumado a esto está la presión realizada por la publicidad, la que que ejerce nuestro entorno sobre la forma cómo criamos a nuestros hijos y, una de las mayores presiones, surge sobre el tema de lactancia y el momento apropiado para el destete.

Esta vez les pasaré información acerca del destete tratando de desmitificar algunas ideas erradas con las que muchas crecimos y con las convivimos día a día. Es importante que sepan que no estoy en contra de nada ni nadie en el tema de la lactancia y el destete, soy una convencida que mientras mayor información tengamos, mejores decisiones tomaremos y que una mujer -y cualquier ser humano- tiene el derecho de tomar sus propias decisiones y que estas deben ser respetadas por todos. Entonces aquí vamos:

  • ¿Cuál es la edad apropiada para el destete? La que la madre y el niño consideren pertinente. La OMS y UNICEF recomiendan que se ofrezca lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y que luego se vayan incluyendo otro tipo de alimentos y que es recomendable continuar con la lactancia hasta los dos años más.
  • El destete es una pérdida tanto para el niño como para la madre. Y va a depender del tipo de vínculo que ambos tengan. Va a depender del apoyo que tenga la madre y del momento que se sienta lista. Retomar el trabajo no debería ser una razón para dejar de lactar, todo va a ser más dificultoso, pero no imposible. Eso lo debe decidir la madre.
  • Dar de lactar de forma prolongada no genera problemas de dependencia del niño con la madre, no produce  niños engreídos. La dependencia y el engreimiento se pueden dar en los niños que reciben la teta y en los que no, esto no es algo que podamos atribuirle a la lactancia.
  • Después de los 2 años la leche materna sigue siendo una fuente importante de nutrición para los niños, con características inmunológicas básicas e importantes, hay menor incidencia de cáncer de mamá y útero para las madres. Es un mito que la leche materna, para los niños mayores de un año, ya no signifique un alimento importante.
  • Si dejamos al niño y a la madre separarse de forma gradual, hablando del destete, este niño desarrollará mayor confianza en su madre y su entorno, lo que le permitirá a futuro mayor independencia (contrario a todo lo que se nos dice).
  • Si vamos saltando etapas y tratando de hacer “niños independientes” interrupiendo su proceso de natural de desarrollo, podrías generar personas seudo independientes, inseguros y con necesidad de afirmación externa.
  • Existen investigaciones que relacionan la lactancia prolongada con niños más inteligentes. No lo sabemos a ciencia cierta, pero mi mamá me dio de lactar hasta los 3 años :D
  • Algunas madres no pueden dar de lactar a sus hijos por motivos propios de su organismos, no puede por más que lo intente y quieran. Aquellas madres que no pudieron dar de lactar no deberían ser juzgadas por no hacerlo, sino más bien apoyadas y sostenidas. Si la sociedad completa no lo hace, por lo menos entre mujeres el apoyo debe ser incondicional. No se trata de “si no das de lactar eres mala” y “si sí lo haces eres buena madre”, se trata de decisiones propias y que deben ser respetadas por todos.

En general, sea cual sea la decisión de la madre esta debe ser respetada. Creo que la mejor forma de tomar decisiones adecuadas es teniendo la mayor cantidad de información posible, sin prejuicios, sin presión de entorno y harto instinto.

¿A ustedes cómo les ha ido con el destete?

Lu

PD: Aviso a la comunidad:
Mañana sábado estaré en Radio Nacional 103.9 FM a las 8am conversando acerca del DESTETE. Pueden llamar para hacer consultas o contarnos su propia experiencia al 3308500 / 3308487. ¡Gracias!

(Luego me cuentan si les gustó mi intervención, qué tal les pareció, si mi voz se oye bien :P . ¡Me muero de nervios!)

¿Qué dices?

Posted by Lu on 3 Febrero 2010

Una nueva entrevista. Ale habla a través de uno de sus perritos que, en este caso, hace de celular según la gran imaginación de esta pequeñita. Óiganla, todo lo cambia, todas las palabras las traduce en “su propio idioma”:
Lo que dice, lo dice muy claro, es un hecho. Cambias las palabras, no dice carro, ni leche, ni perro. Utiliza los gestos, hace muchos gestos, es como una pequeña Jim Carrey. Entiende lo que se le dice y hace lo que se le pide (cuando no lo hace no es porque no lo entienda sino porque no se le da la gana de hacerlo :S ).
Pero a los dos años ¿cómo debería ser el desarrollo del lenguaje y el habla en los niños?
Ya antes habíamos identificado las etapas desde durante el primer año (post de enlace), ahora vayamos desde los 18 meses:
Entre los 18 y los 24 meses: (link de enlace)
• El vocabulario debe ser de aproximadamente 20 palabras hacía los 18 meses. Y a los 2 años será de 50 o más.
• A los 2 años deben poder combinar dos palabras, utilizando ya algunos verbos. Dirá, por lo tanto, cosas del tipo de: “bebé llora”, “este dame”, “ya está”…
• Es capaz de obedecer órdenes en dos pasos, como por ejemplo “pon el vaso en  la mesa y coge el cuento”
Entre los 2 y los 3 años (edad de explosión del lenguaje hablado)
• Puede ya hacer frases de tres o más palabras y el vocabulario se incrementa notablemente.
• Comienza a identificar los colores y palabras auxiliares de carácter descriptivo como adjetivos y preposiciones; también comienza a conocer y entender los opuestos (debajo / encima, pequeño / grande, poner / quitar, etc.)
Si el desarrollo de tu niño no va aún por lo que aquí he mencionado, no te alarmes, observa con mayor detalle y luego consulta con tu pediatra.
Algunas recomendaciones para estimularlos:
- Es necesario que exista un entorno emocional estable. Cuando un bebé llora es porque algo necesita con urgencia, cuando balbucea/parlotea “aguuu, gaga” es porque está contento. Los niños más grandes expresan su bienestar mediante el lenguaje. Entonces, podemos inferir que, para aprender a hablar se necesita cierto grado de felicidad.
- No porque estimulemos y estimulemos a nuestros hijos para que hablen lo harán de inmediato. Deben alcanzar suficiente madurez y “quemar” etapas anteriores. No hacerles caso hasta que “hablen correctamente” no es una buena forma de estimularlos, pero muchas veces lo hacemos: “¿Cómo se dice? CARRRRO, CARRRRO, CARRRRO, REPITE CARRRO”. No importa cuántas veces lo hagamos, no hablarán más, ni mejor.
- Es necesario que les hablemos, que leamos con ellos y para ellos. Cualquier tema es útil. Por ejemplo: “Es hora de comer, ¿qué comeremos hoy? ¡Lentejas! Qué rico, no?” Podemos hablarles de lo que sea, explicarles las cosas: “Mira como va la pelota, si la pateas se va más lejos”. Es importante no exagerar tampoco, hay que darles tiempo para que procesen lo que oyen y puedan plantear una respuesta.
- Es importante no repetir la forma como ellos hablan, no reforzar su “idioma”: “¿Mamos en el titi, memé?, ¿Quén es el memé de mamá, quén es, quén es?. A veces, una no puede y terminamos celebrando la forma de hablar de nuestros retoños. Hacerlo no está mal, hacerlo de forma constante sí.
- No hay que corregirlos de forma drástica, lo mejor es decir de forma apropiada lo que ellos trataron de decir antes: “Mamá tete”, “¿Quieres tu leche?”.
- También es importante respetar los tiempos y estados de ánimos de nuestros hijos. Nosotros mismos tenemos momentos en los que no queremos hablar, ellos también.
Cada niño, y ténganlo siempre presente, tiene su propio ritmo. A veces me preocupo porque escucho niños de la edad de Ale que dicen más palabras y más claramente que ella, esto es natural. Sólo no dejemos que la angustia y el temor nos invadan, es ahí cuando comienzan los problemas.
Observemos profundamente y de forma constante, esto no significa estar como lupa encima de nuestros hijos.
¿A sus hijos cómo les va?
Hablamos,
Lu

Una nueva entrevista a Ale. Esta vez más grande, más hábil, más engreída. Óiganla, todo lo cambia, todas las palabras las traduce en “su propio idioma”:

Lo que dice, lo dice muy claro, es un hecho. Cambias las palabras, no dice carro, ni leche, ni perro. Utiliza los gestos, hace muchos gestos, es como una pequeña Jim Carrey. Entiende lo que se le dice y hace lo que se le pide (cuando no lo hace no es porque no lo entienda sino porque no se le da la gana de hacerlo :S ).

Pero a los dos años ¿cómo debería ser el desarrollo del lenguaje y el habla en los niños? Ya antes habíamos identificado las etapas desde durante el primer año, ahora vayamos desde los más adelante:

Entre los 18 y los 24 meses:

  • El vocabulario debe ser de aproximadamente 20 palabras hacía los 18 meses. Y a los 2 años será de 50 o más.
  • A los 2 años deben poder combinar dos palabras, utilizando ya algunos verbos. Dirá, por lo tanto, cosas del tipo de: “bebé llora”, “este dame”, “ya está”
  • Es capaz de obedecer órdenes en dos pasos, como por ejemplo “pon el vaso en  la mesa y coge el cuento

Entre los 2 y los 3 años (edad de explosión del lenguaje hablado)

  • Puede ya hacer frases de tres o más palabras y el vocabulario se incrementa notablemente.
  • Comienza a identificar los colores y palabras auxiliares de carácter descriptivo como adjetivos y preposiciones; también comienza a conocer y entender los opuestos (debajo / encima, pequeño / grande, poner / quitar, etc.)

Si el desarrollo de tu niño no va aún por lo que aquí he mencionado, no te alarmes, observa con mayor detalle y luego consulta con tu pediatra.

Algunas recomendaciones para estimularlos:

  • Es necesario que exista un entorno emocional estable. Cuando un bebé llora es porque algo necesita con urgencia, cuando balbucea/parlotea “aguuu, gaga” es porque está contento. Los niños más grandes expresan su bienestar mediante el lenguaje. Entonces, podemos inferir que, para aprender a hablar se necesita cierto grado de felicidad.
  • No porque estimulemos y estimulemos a nuestros hijos para que hablen lo harán de inmediato. Deben alcanzar suficiente madurez y “quemar” etapas anteriores. Hacer como que nos les prestamos atención hasta que “hablen correctamente” no es una buena forma de estimularlos, pero muchas veces lo hacemos. La repetición, en esta forma, tampoco funciona: “¿Cómo se dice? CARRRRO, CARRRRO, CARRRRO, REPITE CARRRO”. No importa cuántas veces lo hagamos, no hablarán más, ni mejor.
  • Es necesario que les hablemos, que leamos con ellos y para ellos. Cualquier tema es útil. Por ejemplo: “Es hora de comer, ¿qué comeremos hoy? ¡Lentejas! Qué rico, no?” Podemos hablarles de lo que sea, explicarles las cosas: “Mira cómo va la pelota, si la pateas se va más lejos”. Es importante no exagerar tampoco, hay que darles tiempo para que procesen lo que oyen y puedan plantear una respuesta.
  • Es importante no repetir la forma como ellos hablan, no reforzar su “idioma”: “¿Mamos en el titi, memé?, ¿Quén es el memé de mamá, quén es, quén es?. A veces, una no puede y terminamos celebrando la forma de hablar de nuestros retoños. Hacerlo no está mal, hacerlo de forma constante sí.
  • No hay que corregirlos de forma drástica, lo mejor es decir de forma apropiada lo que ellos trataron de decir antes: “Mamá tete”, “¿Quieres tu leche?”.
  • También es importante respetar los tiempos y estados de ánimos de nuestros hijos. Nosotros mismos tenemos momentos en los que no queremos hablar, ellos también.

Cada niño, y ténganlo siempre presente, tiene su propio ritmo. A veces me preocupo porque escucho niños de la edad de Ale que dicen más palabras y más claramente que ella, esto es natural. Sólo no dejemos que la angustia y el temor nos invadan, es ahí cuando comienzan los problemas.

Observemos profundamente y de forma constante, esto no significa estar como lupa encima de nuestros hijos.

¿A sus hijos cómo les va?

Hablamos,

Lu

Comunicándonos algo…

Posted by Lu on 28 Enero 2010

Anacé cumplirá 11 años en sólo 3 meses. El próximo año entra a la secundaria y siento que de cuando la tenía en mis brazos la primera noche que la vi y no tenía idea de cómo darle de lactar, al día de hoy, no ha pasado mucho tiempo. Y le falta poco para pasarme de tamaño, y se pone mis zapatos, y tiene sus propios gustos, sus manías, y crece, crece y crece.

A medida que nuestros hijos van creciendo, formando su personalidad, explorando el mundo y demás, es vital que establezcamos sistemas de comunicación eficientes con ellos, para ellos. A todos nos importa saber dónde estuvieron y qué hicieron durante el día, pero si les preguntamos de frente “¿qué hiciste hoy?”, lo más probable es que recibamos como respuesta un: “Nada”. Como cuando llegan del colegio y una –ilusa- pregunta: “¿Cómo te fue en el cole?” y ellos responden: “Bien”. Y se vuelven cada vez más monosilábicos antes nuestras preguntas.

by Blanca

by Blanca

Entonces, ¿qué hacer? Nadie sabe, la verdad.

Pero las mejores recomendaciones indican que debemos buscar mejores momentos para hablar con ellos y hacer preguntas que inviten a generar una conversación. Una vez que tengamos una, podremos saber cómo están, qué les pasó, cómo se sienten. No funcionará el que papá, mamá, hijo se sienten en la sala y papá diga: “Hoy hablaremos de las drogas”, les aseguro que en ese momento empezó y terminó la conversación. Hay que ser menos directos y más hábiles. Es necesario trasmitir confianza, demostrar que no los vamos a cuestionar (aunque ganas no nos falten de decirles: “¡qué tenías en la cabeza!”).

Estén más atentos a qué les gusta, qué música escuchan, qué visten y a través de temas que a ellos les interesen generen una conversación. No tiene que estar de acuerdo todo, y es bueno que se lo hagan saber de forma asertiva. Los chicos prestan mucha atención a la forma cómo les decimos las cosas, es distinto decir: “no olvides ordenar tu cuarto temprano para que tengas más tiempo para jugar/salir luego” a decir “¡arregla ese lugar que parece que ahí viviera un loco, toda la vida lo mismo!”

Si todo el tiempo cuestionamos lo que nuestros hijos hacen, podríamos generar que mientan para no ser cuestionados. Y si ante todo somos permisivos y no tenemos una opinión acerca de lo que hacen o no, pues podríamos generar que ellos sientan que no tienen límites y pueden hacer lo que quieran, aún lo que no deban.

Anacé habla y habla en cuanto se mete a un tema que le interesa, y no para de hablar y a veces me canso, pero la prefiero así expresiva, confiada, dispuesta a conversar conmigo que en mutis total.

A ustedes ¿cómo les va con sus hijos mayores?

Hablamos,

Lu